Credibilidad y respeto

El diseño es confianza

Eso es, ni más ni menos, el diseño. Confianza, credibilidad, disposición.

 

Me encanta el pan, podría decirse que es una de mis debilidades, un vicio relativamente sano, pero sí, como mucho pan, desayuno pan, almuerzo pan, meriendo pan y ceno con pan. Gracias a este relación tan estrecha y prolongada en el tiempo creo que puedo afirmar que sé algo de pan, conozco bastantes variedades, maneras de cocinarlo, especialidades y sobre todo, muchas maneras de comerlo, y sin embargo, jamás se me ocurriría ir a la panadería y decirle amablemente al panadero/a: – A esa chapata le falta harina, a aquel otro cinco minutos de horno más no le vendrían mal.

 

No, no lo haría porque creo firmemente que en la vida, se puede aprender y comprar de todo menos la experiencia, y que una cosa es saber, y otra saber hacer. Sin embargo, en este oficio del diseño nos encontramos a diario con este tipo de situaciones en las que la opinión se acaba por imponer al diseño, al trabajo previo, al estudio.

 

Al final, es el cliente el que paga, como siempre se recuerda, y por ello tiene el privilegio de la última palabra y sobre todo de la decisión. Pero, en esta profesión, como en tantas otras, el eje fundamental de la relación entre cliente y diseñador tiene que ser la confianza en el trabajo de este segundo, en su experiencia, habilidad, gusto o como quiera llamarse, es la única manera de conseguir algo bueno de verdad, algo genuino y algo comprometido.

 

Mi experiencia me dice lo mismo, con diferencia, aquellos trabajos en los que me han dado libertad (Dentro de las pautas previamente establecidas, por eso es importante hacer un buen briefing con el cliente, sacarle jugo, indagar bien en la marca y la necesidades) han sido claramente en los que he sacado lo mejor de mi mismo, la autoexigencia es mayor que cualquier presión externa y la posibilidad de plasmarte y transmitir tu diseño a través de ese trabajo le da una personalidad y fuerza mucho mayor.

 

Ya llegará después la evaluación, el retoque y la adaptación, pero la creación inicial tiene que ser cuanto más libre mejor.

 

Es un hecho, sin embargo, que esta situación no es la habitual, existen multitud de trabajos en los que uno es meramente ejecutor de las ideas de otro (que pueden saber o no lo que hacen, cuántas veces un fondo acaba por ser rojo porque al cliente ¨le gusta mucho el rojo¨), y está bien, porque forma parte de este negocio, pero no tanto.

 

Por eso pido, y debéis pedir, confianza, libertad para trabajar, al fin y al cabo, si está poniendo en tus manos cualquier diseño que afectará a su negocio debería de confiar en quién lo está llevando a cabo. Es nuestra tarea también transmitir esa confianza en nuestro discurso, en nuestras ideas y por supuesto, en nuestro portfolio, como en cualquier oficio, hay que demostrar que sabes lo que haces para que confíen en ti y eso se gana con trabajo, personalidad y seguridad.

 

La confianza hay que vestirla, tiene que salir de nosotros, transmitir lo que queremos transmitir y demostrar lo que tengamos que demostrar, para luego, después, pedirla.

 

Un saludo como siempre y seguimos en contacto, si queréi. La vida es esto.

 

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